Drawn Story Intermedio 1

Intermedio 1 Antes de Ser Dios (Parte 1)
En un cuarto tan grande que no se podía
diferenciar la distancia de forma natural se encontraba en lo que seguramente
era el centro una mesa, la mesa tenia hermosos acabados y aunque su estilo era
oriental, su tallado era más a lo occidental, una mezcla que nunca podría verse
debido a los incorcordios entre los dos lados del mundo.
En dicha mesa se encontraban sentadas
tres hermosas mujeres, distinguidas por el color rojo, verde y morado (no, no
es la trifuerza).
La primera (sentada en medio) tenía
cabello rojo dorado, como si las llamas salieran de su cabello, era entre lacio
y ondulado, como si los rayos del sol tomaran forma en su hermosa cabellera
larga hasta su espalda. Su kimono tenía tonos anaranjados, amarillos y rojos,
con ligeros estampados como flores de loto en llamas que asemejaban los rayos
del sol.
La segunda (sentada a la derecha) tenía
un cabello a semejable al turquesa, ni azul ni verde, aunque igual de largo su
peinado era parecido al de una niña de primaria (dos coletas) que extrañamente
deban un hermoso balance además de terminar como si fueran taladros. Su kimono
era también de acuerdo a su cabello con tonos azules y verdes pasando por esos
matices, su estampado parecían ligeras hojas y tallos como césped recién
nacido.
La tercera (sentada a la izquierda)
tenía un cabello completamente negro al grado que parecía tinta que pintaba el
espacio en blanco de la habitación, su cabello era el más largo entre las tres
tocando el suelo, aunque bien arreglado se podía notar que era completamente
lacio. Su kimono tenía tonos más oscuros siendo el morado el más notable y el
estampado eran ligeras estrellas fugaces dando la impresión que estuviera
vestida con el manto estelar de los cielos.

Bebían el té sin ningún malestar cuando
repentinamente una extraña sombra apareció de la nada, ligeros ojos rojos se
asomaron de entre esta y en menos de un pestañeo un joven de cabello azul
plateado salto fuera, desvaneciendo la anterior escena como si hubiera sido una
alucinación.
“Oh, buenas A-chan.” (Kiel)
“Buenas, buenas Kiel-chan.” (A-chan)
Aunque las otras dos mujeres ni siquiera
se inmutaron, la tercera (la que traía el kimono que representaba el sol)
saludo energéticamente al joven que le saludo del mismo modo aunque con un
rostro plano.
“Buenos días.” (Kiel)
““Buen día.”” (Mujeres)
Extrañamente con el mismo tipo de rostro
mostró una voz cortes y saludo de igual manera a ambas mujeres, ante este acto
solo inclinaron levemente el rostro y regresaron el saludo.
“Dime Kiel-chan, ¿qué te trae por aquí
hoy? Acaso es por haber traído esa gente el día de hoy.”
“Umu, es correcto. En realidad quería
pedirle el favor de si podrían echarles un ojo mientras recojo a los amigos que
me faltan.”
“Ehh, lo haces sonar como si fueras a
recoger un paquete. En realidad no me importa. Pero es algo interesante lo que
traes entre manos.”
“¿Tú crees? En realidad quiero terminar
con esto lo más rápido, estas despierto no es lo mío.”
“Ajajaja, eres el único que dice eso.
Bueno, quieres que les ponga unos guardias o algo.”
“No no, no podría pedirte tanto, solo
que no sean abducidos por otros, ya vez.”
“Oh, ya entiendo.”
La charla continuo entre poco y poco,
los tonos de ambos aunque parecían animados eran entre caras serias sin mostrar
un ápice de emoción alguna.
Mientras parecía que estaban a punto de
terminar la conversación el joven salió con un mensaje extra.
“Por cierto, A-chan, la loca de edwirld
me pidió que te trajera un mensaje.”
“Eh, esa tonta humana. Es raro que
permitieras eso.”
“No seas así. Cause un pequeño desastre
en su mundo, es lo mucho que puedo hacer.”
“En momentos como este imagino que de no
ser por ‘ella’ bien podría haberte mandado a ayudarme en mis mundos.”
Mientras continúa la charla amigable el
joven entrego una carta o más bien un trozo de papel a la mujer sin parecer
interferir con el ambiente tranquilo que emanaban las tres mujeres (Diosas)
sentadas.
Si, estas tres mujeres eran en realidad
las diosas Amaterasu Ō-Mikami (Sol), Izanami-no-kami (Creación) y Tsukuyomi no Mikoto (Luna).
Por su parte las tres estaban al tanto
que este joven, Kiel, trajo habitantes de otro mundo al de ellas, pero ya que
no causo ningún desastre o llamo la atención no le tomaron mucha importancia.
La tranquilidad se podía sentir con el
simple hecho de ver la armonía que provocaban con solo sorber un poco de té,
podría decirse que actualmente llevaban el balance en el mundo donde
actualmente Teri y Shine fueron dejados.
Luego de traerlos del ‘otro’ mundo, los
trajo al mundo de una amiga que conoció cuando quiso regresar a su mundo, para
descubrir que su mundo actualmente era una especie de centro de cría para seres
superiores que serían usados para diferentes cosas.
Héroes, campeones, armas estratégicas, e
incluso piezas sacrificables.
Si Kiel fuera como antes normalmente
entraría en guerra con dichas entidades por tal argumento sacado del ****. Pero
no tenía que reprocharles, el mismo hizo cosas parecidas con el mundo que tuvo
que recrear debido a que él junto con sus amigos llevaron al caos total, y para
evitar malas miradas su segundo mundo solo tenía un habitante que simplemente
sería como el guardián de este.
Aunque normalmente el mundo puede ser
íntegramente cuidado por solo un dios no está escrito que así sea, por
consiguiente algunos deciden compartir la ‘fe’ con otros y así también aligeran
la carga del mismo.
Luego de unos segundos de meditar sobre
la nota que le fue dada Amaterasu desvaneció el papel en el aire.
“Es cierto que unos niños fueron
enviados anteriormente y creo que se hizo dicha promesa. Pero para que la
recuerde luego de una siesta. En serio no puedo verla con buenos ojos.”
“Te comprendo.”
Las otras dos diosas solo se dignaron a
suspirar pues parece que comprendieron todo con solo esa frase.
Entonces el joven solo se dignó a pedir
por sus amigos y dijo su siguiente destino luego de ver que no tenía más que
decir.
“Bueno, eso es todo lo que necesito.
Disculpa las molestias.”
“Oh, espera un momento. Ya que vas a
otro mundo podrías hacerme un favor.”
“Umm, otro recado.”
“Si no es problema.”
El joven solo suspiro por saber que su
suposición era correcta.
 ☆
“De que se trata.”
“Podrías entregarle esto a la persona a
cargo.”
De la nada unas pequeñas flamas
danzantes que parecían pétalos de cerezo dieron forma a una extraña caja de
blanco puro con ligeras tonalidades doradas en el listón que adornaba su tapa.
En palabras simples, era un regalo.
“No es nada extraño, ¿verdad?”
“Por quien me tomas, solo estoy tomando
tu favor y pidiendo otro. ‘Dar y recibir’ era, no es así.”
“Que molestia. Está bien. Pero le voy a
decir que viene de tu parte. No quiero terminar con malentendidos tras mis
espaldas.”
“Si, sí. Lo entiendo. Si al menos
sonrieras más.”
““¿¡Eso es lo último que quisiéramos que
haga!?””
Con un tono más alto las voces de las
diosas que mantuvieron la calma hasta ahora se sobrepusieron al replicar por lo
que Amaterasu dijo.
“Lo siento, lo siento.”
Con una sonrisa forzada, se disculpó con
sus ‘amigas’ mientras le daba una ligera señal al joven de irse.
“Entonces, si me disculpan tengo que
retirarme, que pasen buen día.”
“Umu, buen viaje.”
“Que le vaya bien.”
“Muchas gracias.”
Dando su despedida el joven se
desvaneció abriendo la misma sombra de antes, pero en esta ocasión solo
oscuridad fue vista. Luego de desaparecer la habitación volvió a su
tranquilidad habitual o al menos eso se esperaba.
“Jah, que fue eso. ¿Quién es A-chan?”
“Jejeje, lo siento. No fue mi intención
ocultárselos.”
“Qué envidia.”
Las tres diosas parecían como querer
conversar sobre algo en especial, pero el tema principal fue la llegada de ese
dios que nació hace unos pocos años. Para los dioses esto no era anormal, pero
el simple hecho que este dios rompiera con la ley de atravesar mundos tan fácil
como pasar una aguja por un telar ya era sublime.
Además el simple hecho que su porte sin
emociones era significativamente atractivo hizo a varias diosas buscar que
mostrara algún sentimiento. Aunque era claro que se llevarían una terrible
sorpresa cuando lo descubrieran.
“Entonces, entonces. Donde fue que se
conocieron.”
“A-a mí también me interesa.”
Aunque Izanami era animada era más picardía lo
que se podía sentir, nada parecido al estado en zen mostrado hace poco con el
invitado frente a ella.
Por su parte Tsukuyomi no cambio mucho,
era más retraída y seguía igual de calmada o más bien tímida.
Luego de insistir por un momento Amaterasu
cedió, contando como fue que conoció al recién nacido dios fantasmal Kiel D.
Hyre (auto nombrado).
☆ 
Hace poco más de 18 años atrás un joven
se encontraba deambulando entre mundos, normalmente un dios se sintiera
amenazado por tal acto, pero los escasos segundos que tomaba entre viaje fueron
tan significativos que nadie le tomo importancia.
Y antes de darse cuenta este joven paso
casi al instante entre los 10 mundos que gobernaba, aunque no era en solitario,
para que un simple mortal hiciera eso era completamente imposible, así que
gracias a que sus mundos eran compartidos con otras deidades no tuvo problemas
en perseguir a dicho joven.
Y antes de darse cuenta descubrió antes
lo que luego sería reconocido como una amenaza para otros dioses, entre las
brechas dimensionales un joven de entre 16-17 años estaba volando como si fuera
lo más normal del mundo, dicho de otra forma estaba haciendo algo que era
imposible sin importar lo que fuera, ya que solo era permitido a los dioses
pisar este plano astral.
Aun con su visión de diosa, no podía creer
lo que sus ojos apreciaban, ese joven de aspecto frágil aparecía y desaparecía
entre brechas, probablemente revisando los mundos ahí colocados, sin la mínima
señal de fatiga o malestar. Como si buscara algo entre cada lugar visitado.
Aunque dudo al comienzo, tomo el valor y
se propuso hablarle al joven, pero ya que podía ser peligroso espero a que
regresara de la brecha, pues no quería causar un inconveniente al mundo que
probablemente el joven había invadido.
“Tampoco ese…” (Joven)
“Bu-buenas…” (Amaterasu)
“Umm, ah, hola.”
‘Demasiado calmado’, eso fue lo que paso
por la mente de la diosa, normalmente cuando encuentras a alguien que no
conoces claramente mostrarías una mueca o alguna expresión, pero este joven
tenía un rostro plano, como si su rostro fuera un póker perfecto.
¿No está sorprendido por mi aparición?
Fue lo que pensaba la diosa, pero dado
que ella se quedó callada y el joven ya había dado respuesta a su saludo
llegaron rápidamente a un punto muerto. No se sabría decir si fue obra del
destino, pero en ese momento el joven decidió hablar por cuenta propia.
“Disculpa, eres dios.” (Joven)
“A-ah, s-sí, si lo soy.” (Amaterasu)
“Umu, entonces, podrías decirme dónde
está mi ‘Tierra’.” (Joven)
Su rostro seguía igual de inexpresivo,
Amaterasu no sabía si estaba siendo engreído o simplemente fue una pregunta de
buena fe. Pero al menos podía hablar con este joven (entidad). Además, ella no
entendía a como llego a la conclusión, ‘si eres dios debes saber dónde está x
lugar’.
“Bu-bueno… Em, como decirlo, tal vez
sepa, tal vez no.”
“kamo…?”
Aunque fue sin querer la diosa dejo
salir su dialecto normal, normalmente un dios habla con cortesía y porte pero
frente a este joven aun si no mostraba una emoción una especie de presión se
despedía de forma aleatoria.
“D-de todos modos, creo poder llevarte.”
(Amaterasu)
“Oh, muchas gracias.” (Joven)
Su tono de voz sonó más animado, pero su
rostro seguía igual como si fuera puesta una máscara en lugar de carne. La diosa
quería reclamar pero al ver que no importaba demasiado lo dejo en paz.
“Primero, dime, ¿vienes de tu propio
mundo, o fuiste transportado por alguien?”
“Creo que sería lo segundo, además que
fue dos veces.”
Su pregunta era obvia, ya que el joven
poseía el titulo [Viajero de Mundos], además de unos cuantos inusuales, pero
ese era principalmente la causa de la pregunta. Solo aquellos que fueron
traídos a otro mundo por dios, o seres cercanos como apóstoles o sabios podían
provocar este fenómeno que era la tan conocida [Convocación].
“Entonces, ¿recuerdas algún dios o
nombre de religión de tu mundo?” (Amaterasu)
Esa era la segunda pregunta más
importante, ya que así sabría si fue traído del mundo regulado o simplemente
era un regalo de otro dios para una oferta de paz o ayuda para su amigo.
Aunque no eran claros con ese asunto,
algunos dioses prestaban a sus habitantes para ser usados como chivos
expiatorios o simplemente por diversión, algo así como dar una ofrenda o método
de enlazar una amistad.
Amaterasu por su parte no lo hacía ya
que sentía que traicionaba la integridad de sus fieles (hijos), pero eso no
quería decir que no aceptaba los regalos dados por otros, así que aunque no
eran en gran número tenia uno que otro ‘visitante’ de otro mundo entre sus
mundos.
Además que no solo era por convocación a
veces incluso solo era el alma de dicho ser, pero esto era un poco más serio
así que no le sucedía seguido.
“Um, religión verdad. Esta la Cristiana,
Anglicana, Budista, Sintoísta, incluso hubo antes de que naciera la era de los
dioses Mitológicos, Celtas y otros más, pero donde vivía han sido Dioses Prehispánicos.
Te sonara Quetzatcoalt, y los aztecas.”
En ese momento Amaterasu descubrió que
este joven venia no del mundo regulado, sino del mundo primigenio, en otras
palabras, solo seres cercanos a los dioses podrían convocarlo, incluso dijo dos
veces, esa hazaña era de elogio. Simplemente hacerlo podría costarle la vida a
una persona excepcional por traerlo.
“Creo que tengo una ligera idea donde
podría ser.”
Con un suspiro de alivio el joven dejo
salir su preocupación que hasta hace nada no era visible. Es que acaso estaba
nervioso, normalmente un dios puede leer el corazón de las personas, pero este
joven no seguía la norma, así que trato de comprenderlo por sus expresiones,
pero estas eran nulas.
“Entonces, por favor podría decirme que
lugar.”
El joven señalo el vacío infinito,
ciertamente estar aquí incluso para un dios es cansado, no por estar, sino por
ir hacia otro lugar ya que los mundos nacían y morían casi al pestañar pero
para los dioses eso era el pan de cada día. En pocas palabras, el mundo que
gobernarían podría desaparecer mientras simplemente dejan de posar sus ojos en
ellos y no habría a nadie más que culpar que a ellos mismos.
Por eso mismo algunos decidieron
gobernar juntos para darse turnos mientras otros eran tratados como ‘prueba y
error’ viendo como podría ser mejor dependiendo su forma de ser.
“Por aquí.”
“Sip.”
Al principio Amaterasu se sentía
intranquila, pero antes de darse cuenta pudo hablar como si hablara con otro de
sus congeneres, y ambos parecían hablar como si fueran conocidos de toda su
vida.
“Eh, así que eres Amaterasu Ō-Mikami.
¿Creo que eres de la religión del Sintoísmo, me equivoco?”
“No, estas en lo correcto. Aunque no
creo que sea tan exacta como dice esa religión.”
“Pero está bien, los dioses fueron
creados para ser una especie de ser omnipotente que brindara apoyo emocional a
las masas cuando lo inexplicable se avecinara incluso si era algo que luego
fuera tan simple de explicar como 1+1 es igual a dos.”
“Que forma tan fría de decirlo.”
“Lo siento, nunca he sido hombre de fe.”
Luego de una pequeña o larga charla el
joven y la diosa se presentaron no como tales, sino como personas, conociendo
sus nombres, gustos, e incluso las vivencias del otro, y antes de darse cuenta
hablaron como si fueran amigos del alma.
“Y aquí estamos. Creo que es lo que tú
llamarías Tierra. ¿Verdad” (Amaterasu)
“Muchas gracias, A-chan.” (Kiel)
“¿A-chan?” (Amaterasu)
“Bueno, Amaterasu Ō-Mikami es tan
largo e incluso me podría morder la lengua cuando lo digo, además vienes de la
religión donde ‘chan, kun, san’ son dichos con los sobrenombres, así que A-chan
es perfecto.” (Kiel)
“Tú crees.” (Amaterasu)
Mientras la charla ociosa se llevaba a
cabo, llegaron a lo que debería ser el mundo del joven. La diosa pensando que
este sería el adiós decidió alargar la plática, pero inesperadamente el joven
dio este pequeño giro.
Amateratsu podía sentir una ligera
conexión, pero no como esas historias de Diosas enamorándose de otros seres
aparte de su misma raza, sino como encontrando un amigo con el que podría
contar.
“Entonces, este es el adiós…” (Kiel)
El joven lo dijo, las palabras que
tenían que poner fin a su corta conexión, luego de esto, era claro que
encontrarse de nuevo era casi imposible…
“E-espera…” (Amaterasu)
“Umm…” (Kiel)
Ella descubrió que el joven no mostraba
sus emociones debido a ciertas circunstancias, pero empezó a notar que su voz
era más que suficiente para suponer que también no quería solo decir adiós.
“E-etto… esto, esto tómalo.”
(Amaterasu)
“?” (Kiel)
El joven solo recibió un extraño collar,
‘normalmente eso le regalas a una mujer’ sería lo que uno normalmente
respondería, pero Amaterasu en su nerviosismo por no saber qué hacer solo
empujo el collar de plata hacia Kiel y este, bueno…
“Gracias, kamo…” (Kiel)
El joven estaba ligeramente sonrojado,
pero su rostro no mostraba algún signo de estar nervioso, y extrañamente la
última parte dio un extraño acento que denoto que estaba avergonzado…
Sin regresar la mirada desapareció en la
brecha lo cual deprimió un poco a Amateratsu, pero cuando decidió dar vuelta
para regresar sintió algo deslizarse por sus dedos, y gracias a ser una diosa y
estar en este plano pudo cerrar la mano para encontrar una caja pequeña entre
sus manos.
Amaterasu solo sonrió levemente
mientras recordaba la última frase de su nuevo amigo y lo que noto además de
sus títulos, entre estos había unos que normalmente eran debido a sus logros o
como era visto por otros, y el que más llamo la atención ahora fue…
【Tsundere】
『Típica actitud fría
y altanera, normalmente usada para ocultar sus verdaderos sentimientos, es
comúnmente encontrada en personas que realmente son cositas suaves y
sentimentales recubiertas de pedazos de metal frío y duro.』
“No es que este preocupada por ti…
baka…”
 ☆
“Y así fue como lo conocí… kamo…”
(Amaterasu)
“Ah… De nuevo salió tu dialecto…” (Tsukuyomi)
“Amaterasu está toda sonrojada…” (Izanami)
“E-eso no es verdad… además, ya les dije
lo que querían saber, ¿verdad?” (Amaterasu)
Las tres diosas, parecían tres simples
chicas colegialas hablando sobre amoríos o más bien acosando a una para ver si
era amor de verdad. Bueno, sin importar si eres dios o humano, es normal que un
día de calma sea tan animado, pero parece que disfrutarlo es mejor que nada…
Además, quien imaginaria que ese joven
se volvería un dios.

Fue lo que pensó Amaterasu mientras sus
‘amigas’ la acosaban contra la silla por saber que pensaba de Kiel, mientras
tanto ella veía un pequeño anillo que estaba en su dedo meñique, aunque no era
tan destacable como sus otros accesorios de diosa, poseía un grabado que
simplemente no podía dejar de ver ‘A-chan’…

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