Watashi O motte Capitulo 10 (re-editado)

Capítulo 10.- Encuentro inesperado.
Igual que como en el castillo, de algún
modo me las ingenie para descansar en el cuarto, pedí un cuarto simple ya que
no necesitaba muchos lujos, aun cuando sé que el ambiente es más del pasado la
cama no esta tan mal como pensé, ya que si me concentro puedo sentir los objetos
de mi alrededor, es algo esponjosa, me pregunto de que estará hecha, bueno
nunca fui bueno en la materia de historia y no voy a comparar por completo este
mundo al mío, porque terminare llevándome algún malentendido.
Pase cierto tiempo mirando con detenimiento
mi estad actual y habilidades, dado que conseguí subir de nivel varias veces hasta el momento.
Kiel
Clase: Oveja Pedida
Nivel: 20
Trabajo: Soul Link
Raza: Fantasma神忘れ
HP: 333
MP: 0
STR: 0
INT: 33
DEX: 10
AGI: 10
VIT: 33
LUC: 12
Habilidades
Objetos
Habilidad
Magia del Alma (*)                                               Despertar
del Alma
Flotar/Deambular                                                  Polstergeit
Habilidad Única
Siete Pecados                                                               
  
  
Dudo que los monstruos sean más fuertes
pero conseguí subir de nivel demasiado rápido con esos tipos encapuchados.
Tal vez sea buena idea ir a cazarlos.
Hasta cierto punto veo que es normal ir
con compañeros en viaje, aunque me duela decirlo, se ve mejor que hacer un
monologo para mí mismo. Pero nunca he sido bueno para hacer amigos o hablar con
desconocidos, los pocos y muchos amigos que tenía antes solo eran personas al
otro lado de la pantalla. Hasta cierto punto eran reales para mí, pero sabía que
algo escondían al igual que yo, podrían ser menores de edad, cuarentones o
algunos psicológicamente perturbados… tal vez. Sea cual sea solo nos reuníamos
para jugar, no por otra razón, por lo que tener amigos físicos era solo un
delirio natural.
“Mejor dejemos eso de lado. Si no me va
a doler la cabeza.”
Sacudiendo la cabeza me enfoque en
revisar de nueva cuenta mis habilidades, ya que podría ignorar pequeñas cosas
por tener la cabeza en otros puntos. Hay momentos donde lo que trato de pensar
se desvía por lo primero que imagino, y no quiero que este sea uno de esos
momentos.
Tras pensar sobre el asunto el cansancio
inusual se apodero de mí, ahora que lo empiezo a notar, mi cuerpo se cansa por
las peleas al parecer dado que no poseo mana el hecho de usar habilidades gasta
mi vitalidad hasta el punto de forzarme a quedar exhausto.
Solo debo tomar en cuenta cada cantidad
de habilidades que uso para no quedar desprotegido a la hora de recuperarme
para la próxima pelea.

*Toc, Toc*
La puerta sonó a cierta hora de la madrugada,
supongo que alguna razón tendrían para que alguien moleste a estas horas. Mi
cuerpo no había descansado lo suficiente pero era lo mínimo para resistir una
charla al menos.
“Buenos noches. ¿Cliente-san, está
despierto?”
Una voz juvenil vino tras la puerta,
sino me equivoco debe ser de una de las chicas que se encargan del lugar, en
realidad no tenía ganas de abrir, pero si pudiera ser importante no podría solo
ignorarle dado que el trato con la guardia de anoche fue de ese modo.
“Voy, voy en un momento.”
“Ha-hai…”
Con calma camine a la puerta y trate de
hacerme lo más normal posible, puesto que he notado que cuando me relajo
demasiado soy tan traslucido como papel celofán y debo tener cuidado para que
no descubran parte de mi identidad.
“Que se le ofrece a esta hora.”
Tras abrir la puerta me encontré con una
chica un tanto más bajita que yo, tenía un buen aspecto puedo decir pero no era
mi tipo, bueno no soy prejuicioso pero era linda. Se veía un poco nerviosa, a
lo mejor pensó que saldría en pijama o casi sin ropa ya que sus mejillas
estaban un poco rojas al verme.
“Per-perdone las molestias cliente-san,
pero una persona lo busca en el bar del primer piso.”
“Oh, muchas gracias, dígale que en un
momento voy.”
“Si-si…”
La chica no duro un segundo más y se fue
corriendo por el pasillo, en realidad debería conseguir una habilidad para leer
la mente, porque esto lo podría malinterpretar en varios modos.
Baje la escaleras después de “arreglarme”,
hago énfasis en algo que no hice pero solo fue para que nadie sospechara, para
encontrarme con ese alguien en el bar, me suponía que sería aquella guardia
pero mi sorpresa fue más allá de mis expectativas.
“Hey chaval, como has estado.”
Con un trago a la mano una persona
conocida apareció dentro de mi vista, Roguro estaba en la barra con una sonrisa
alegre de oreja a oreja, ni idea si era por la bebida o por su reencuentro
conmigo.
Pero era claro que no era una ilusión,
ya que sin dudar un segundo use Scan en el, lo cual provoco un pequeño cambio
de actitud.
“Oy, Kiel no andes usando eso en
público.”
Si, era el verdadero ya que hay pocos
los que saben mi nombre y nadie que venga hacia acá excepto por los chicos.
Antes de darme cuenta ya estaba a escasos metros de él. Pero ahora que lo miro
con detenimiento se ve un tanto diferente, supongo que ha pasado por mucho.
“¿A qué te refieres con eso? Acaso está
mal revisar si mi amigo es real.”
“No digo eso, sino que han pasado unas
cosas, ven, deja y te cuento.”
Pensaba en sentarme en la barra con él,
pero se levantó de su asiento y fuimos a la mesa más alejada de la gente, y con
cierto recelo comenzó a hablar.
“Y bien, ¿dime? No has notado nada
extraño desde que llegaste al pasado.”
“¿Extraño? Excepto por la gente que he
conocido, creo que nada.”
“Umm, entonces no has estado conectado
con mucha gente, bueno, eso está bien también. Al parecer algo fallo en el
viaje en el tiempo.”
“¿De qué diablos estás hablando?”
“Cálmate y escúchame. De algún modo no
hemos viajado solo al pasado, sino a otro mundo…”
“Eh… ¡¿Eeehhh?!”
Roguro rápidamente tapo mi boca. Antes
de que todos enfocaran su atención hacia nosotros, literalmente mi mente se fue
al garete, aunque ciertos puntos cuadraban en este asunto.
En el futuro, había gente
antropomórfica, como seres reptilianos u hombres bestia deambulando en la
ciudad Xaos. Pero en esta ocasión solo vi personas con orejas puntiagudas o sin
características más allá de lo anormal. Además que solo los que residían allí
no han dado indicios de lo que sería el continente demoniaco según recordamos.
Chrom y compañía… espera un minuto.
“Roguro, déjame aclarar algo.”
“Dime.”
“No estamos en Xaos.”
Roguro solo asintió ante mi afirmación.
Lo cual no quería reconocer, sí, mi
información previa era que este continente tenía la forma de media luna, pero
durante todo mi viaje, por no decir que era por el aire, nunca pude observar
dicha forma a mí alrededor, más parecía una gran mancha que colindaba con una
bota. En retrospectiva, este no podía ser el continente demoniaco que menciono
Maou-sama al viajar.
Ciertamente hay coherencias entre las
personas que aquí, como el hecho que aún existe Maou-sama (el padre de Lilith),
pero la ciudad y el castillo no eran iguales a como yo los recordaba por lo que
la teoría de estar en otro mundo era más que vigente.
Pero porque razón Maou-sama (Lilith) nos
enviaría a otro mundo, con qué motivo después de haberse esforzado tanto en
darnos una razón para ayudarla.
Las preguntas sin respuesta
arremolinaban en mi mente pero estar tan preocupado no me ayudaría en nada.
“Entonces, ¿Dónde se encuentran los
demás?”
Roguro sacudió su cabeza, al parecer no
ha encontrado a nadie más, la razón de su parada aquí fue para conseguir
información, pero fue tan buena que llego a esa conclusión y con más énfasis
decidió esperar mi llegada.
Aunque fuimos enviados con casi una
semana de diferencia al viaje del tiempo. Tal parece ser el caso que para él
han pasado más de 1 mes desde que llego, así que parece que el viaje para cada
uno hubo un intervalo demasiado grande, si mis cálculos no fallan él fue
lanzado con casi una semana de antes de mi llegada por lo que debe ser un
intervalo de un mes a cada llegada.
Espero que todos los demás se encuentren
bien.
Nuestra platica continuo hasta que la
luz del sol ilumino la zona, dejando ver la aldea en todo su esplendor o al
menos eso quisiera decir, pero el lugar es algo así como un pueblo pesquero,
doy gracias a mi falta de sentidos, odio el olor de los mariscos y animales de
mar… en serio, doy gracias.
“Entonces, Roguro, deberíamos ir aun así
rumbo al “continente humano”. ¿O sabes algo que no me hayas contado?”
“Umu, pues sería mejor que quedarme en
este lugar, ciertamente no es muy higiénico que digamos, si sabes a lo que me refiero.”
Al parecer le sigue molestando la época
donde los baños siguen siendo tan anti-higiénicos. Bueno, no es que lo
comprenda hasta cierto punto, pero gracias a este cuerpo sin molestias de ese
tipo casi me da igual todo.
“Okay, solo quiero conseguir un poco de
dinero y deberíamos ponernos en rumbo.”
“Eh, así que vas a vender pertenencias.”
Mientras le platicaba sobre las cosas
que tome de los tipos encapuchados nos acercamos a la caseta de la puerta de
ayer. Lo cual Roguro tomo por extraño, hasta que también le comente sobre mi
conexión con aquella mujer.
“Buenos días chico, que haces por acá
tan temprano. Are, estas acompañado.”
“Oh, buen día, si, al parecer uno de mis
amigos ya me esperaba en esta ciudad por lo que solo hare lo que acordamos ayer
y me iré de la ciudad.”
“Umu, entonces deja arreglo unas cosas y
con gusto los acompaño.”
En ese instante un intento de golpe por
parte de Roguro traspaso mi costado, de no ser porque la guardia cambio de
vista podrías haber causado un problema mayor, no le dije nada en respuesta a
su intento, pero comenzó a platicar sobre cosas triviales.
“Hey Kiel, sí que eres rápido, tan solo
tienes un día aquí y mira que buena tía te has encontrado. No tengo nada que
enseñarte, jeje.”
“No sé de qué hablas, solo es alguien
qué se ofreció a ayudarme. Nada más.”
“Che, que aguado. Y pensé que ya andabas
de mujeriego.”
“Así serías tú, solo dio la casualidad
de conocernos, no tengo otro pensamiento sobre ella.”
“No me digas que te gustan los…”
“Cállate, no es así.”
Saque parte de la daga en mi costado lo
cual solo provoco una risa forzada en Roguro, quien además dio un paso hacia
atrás. Odio que sea la gente un tanto pesada en asuntos que no les incumbe.
Tras esperar unos minutos la onee-san regreso a donde estábamos.
“Lamento la tardanza, entonces déjame
ser tu guía.”
La chica sonrió frente a nosotros, era
una linda sonrisa juvenil. Ahora que recuerdo la señorita tiene una voz que no
coincide con su aspecto, debería decirles que tiene una buena figura y cabello
lacio hasta los hombros, creo que tenía un nombre ese estilo de cabello, pero
como soy pésimo para recordar cosas lo deje de lado en un segundo.
En cambio, Roguro solo observaba los
puntos importantes (para él) y a leguas de distancia se veía su mirada lasciva
ante la chica, lo que me dejo en medio de los dos durante nuestro paseo.
“Al menos aprende a disimular…”
Murmure ante el aura de deseo que
despedía mi compañero.
Tras una caminata llegamos al área de
mercaderes y lo volveré a decir. Gracias a dios que no poseo olfato, todo aquí
estaba a la intemperie y por las expresiones de Roguro, debe de oler horrible.
Antes de darme cuenta ya me encontraba solo con la onee-san.
“Oye, que paso con tu amigo.”
“Umm, a lo mejor se olvidó de algo.”
O más bien se olvidó que aquí todo huele
horrible, jeje.
Mientras caminábamos la onee-san me dio
un pequeño tour sobre los puestos, al parecer de algún modo es un tanto
conocida por los lugareños ya que la mayoría la saludaban naturalmente,
aquellos que no lo hicieron era porque tenían clientes frente a ellos.
“Heh, así que eres bastante popular nee-san.”
“¿Nee-san? Ejem, disculpa, bueno es que
este pueblo es pequeño, así que es fácil saber quiénes son los visitantes y
lugareños.”
“Ya veo, entonces he de suponer que
también al mercante que veremos debe ser amigo tuyo.”
“Sí, aunque no tanto como crees, es más
como un conocido por estos rumbos, creo que tiene una especie de cadenas mercantes
en varias ciudades.”
Tras su respuesta dio un ligero vistazo
hacia mí, como si algo que dije estuviera mal. Luego de tanto caminar llegamos
a lo que parece una tienda de campaña de esas que ves en los videojuegos o más
bien, una que ya conocía y no recordaba porque… hasta que entre.
“Bienvenidos a mi humilde tienda. ¿En
qué puedo servirles hoy?”
“Ah, Ana, buenos días, disculpa las
molestias tan temprano, te traigo un cliente un tanto despistado.”
Debería decirle que soy bueno notando el
sarcasmo, o mejor dicho, a quién estas llamando despistado.
Bueno, si me encontré con seres que
reconocí de un juego era normal que este personaje también estuviera en algún
punto, Ana, la mercante hermana, creo que sería como la típica chica que
encuentras en cada punto para comprar y vender cosas. Hay muchas cosas que
quiero decir pero mejor lo dejare para otro momento.
“Buen día. Emm, sonara algo que ya
debería haber escuchado, pero no nos hemos visto en otra parte.”
Las risitas de ambas chicas solo me
animaron por lo que no tardaron a notar que ya sabía lo que diría Ana.
“Así que eres un cliente de una de mis
hermanas. Entonces no tengo mucho que decir. Dime, ¿que se te ofrece?”
“Verás, conseguí algunas cosas durante
mi viaje y no creo que las vaya a usar por lo que pensé en venderlas.”
“Nn, entonces serían materiales.”
“No, lo siento, son al parecer equipos
de alguien. No sé si son de gente de este pueblo pero es algo que tome ya que
parecían valiosos.”
La guardia me vio con cierta mirada
sería, tal vez imagino que ataque a alguien o simplemente espere a que alguien
se descuidara y robara sus pertenencias. Pero tras ver el equipo solo dio un
suspiro de alivio, por lo que deben ser cosas que nunca le vio a un conocido
suyo.
“Nn, sigue en buena forma para ser usado,
además no parece haber sido usado demasiado. Lo cual es raro. Pero bueno,
entonces quieres venderlos, ¿Me equivoco?”
“Sí, si no es problema necesito el
dinero, jeje.”
“Okay, déjame hacer la valoración y
continuaremos.”
Al final termine con una bolsa con 10
monedas de oro, debo decir que necesito unas clases de finanzas de este mundo,
ya que no se valorar cuanto es, sería demasiado poco, o lo contrario. Bueno lo
dejare por eso.
Cuando Ana miro mi bolsa de donde saque
las cosas solo dio una tos para llamar mi atención.
“Emm, cliente-san, no es por ser
quisquillosa, pero esa bolsa. ¿De dónde la has sacado?”
“Ah, esto… umm, como decirlo. Supongo
que fue un regalo. Lo siento ni yo mismo lo entiendo.”
“Heh, así que un regalo, solo por
curiosidad, me podrías decir en qué ciudad la conseguiste. ¿Te puedo pagar por
la información?”
“Lo siento, en realidad ni se me dijo de
donde venía, en verdad lo siento.”
Ana suspiro ante lo que podría haber
sido una gran venta para ella, bueno no es mi culpa que esto también era algo
que encontré entre los restos de aquellos encapuchados.
“Gracias por confiar en nosotras. Espero
hacer negocios con usted en un futuro.”
“Sí, gracias. Supongo que la veré… no,
veré a sus hermanas en otro momento.”
Con todo eso dicho y hecho deje la
tienda y por ende el mercado…
Por cierto, Roguro me espero de nueva
cuenta en el bar de la posada.
Originalmente pensaba en viajar volando
pero debido a que Roguro no posee la capacidad de volar como yo, bueno, se ha
dictado que viajaremos en barco hasta nuestro próximo destino.
“Estarás bien.”
“Eso espero.”
En realidad, no creo que sea bueno ese viaje…
para Roguro.

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