Aceptar la realidad

Esta es una historia…

En esta hay dos personajes, uno es un viajero perdido que se encuentra vagando sin rumbo en algún lugar. La otra es una niña que actúa como un guía. Ambos viajan tratando de encontrar algo, el que, no está claro.

El viajero, que ha perdido su camino en este mundo, continúa preguntando;

“¿Qué soy yo? ¿Qué define al mundo?

La niña, que esta guiando al pobre viajero, pregunta;

“¿Qué eres tú? ¿Qué define este mundo?”

Mientras viajan sin embargo, la niña simplemente no lo ha notado, que de hecho ella misma es el viajero. Aunque tras viajar e interactuar con el viajero, finalmente lo descubre…

Ella es…

¿Cómo crees que la historia termine?

Dejando detrás su propia negación de si misma, la chica continua en su travesía. Tal vez sea una bendición o una maldición, pero mientras encuentra su destino, viajara junto al viajero. Sin rechazar al mundo, sin rechazarse a sí misma.

Vagando sin fin en este lúgubre laberinto, sin salida, sin destino, tratando de encontrar lo que no puede ser encontrado, el significado de uno mismo. Pues no sería tan fácil encontrar la respuesta correcta…

Aún estas en medio de tú viaje, después de todo.

“Espero que puedas continuar buscando… junto conmigo. ¿No me llevarías junto contigo a tu propio viaje? Así, así puedo permanecer como yo misma.

Muchas gracias… por hacerme compañía todo este tiempo. Solo necesitaba un poco de tiempo para que las cosas funcionaran y salieran de mi propia mente.”

Tras cerrar un grueso libro, una joven mira con ojos fríos y vacíos la cubierta de piel entre sus dedos.

“Esperaba que hubieras llegado más pronto.”

Sin mirar a la nada, la joven de cabello negro levanta la mirada, aunque su rostro parece un póker, hay calidez en sus palabras, aunque sus labios siguen iguales, sabes que hay una leve sonrisa escondida.

“Tal vez sea un poco cliché, pero… sabía que vendrías.”

Sosteniendo el libro firmemente entre sus brazos, con ambas manos, una sonrisa melancolía se asoma en su rostro…

“Ves… Yo soy quien soy. Yo tengo mi propio mundo. Justo como tú, también tienes un mundo al que pertenecer. Aquí, en este mundo, estoy yo, sola…”

Ligeramente entrecerrando sus ojos, ‘te mira’.

“Fue como te lo dije una vez, hace tiempo. Como percibes el mundo cambia el de los demás… El contenido de esta historia, y este lugar, también.”

Arreglando un poco su flequillo, mira hacia lo que parece ser una ventana, hacia el exterior…

“La única cosa que puede cambiar el futuro… es tú interpretación. Mi interpretación también. Nuestra voluntad. Siempre pensé que solo tenia dos elecciones; conformarme o rebelarme.”

Dejando el libro en la mesa, lentamente va hacia la ventana.

“Pero la respuesta que buscaba estaba incluso más allá de las dualidades, ya ves. Un camino para interactuar con este mundo, más allá de la afirmación o la negación. Si yo quisiera, podría continuar como yo misma.”

Suspirando, abre lentamente la ventana.

“Finalmente, puedo ser libre. Gracias, muchas gracias por quedarte a mi lado. Estoy bien ahora. No necesitas venir y revisar como estoy nunca más.”

Lentamente, la luz entrá por aquella ventana, iluminando toda la habitación. Los libros que una vez eran lo único iluminando este lugar, han cumplido con su cometido.

“Estoy muy agradecida contigo. Nos vemos.”

Por primera vez, una sonrisa sincera se forma en la joven, no es una sonrisa falsa, sino una que viene del corazón.

“Tienes un mundo al cual regresar. Hm…? ¿Por qué aún estoy aquí? No hagas tal cara. ¿Acaso tienes algo que decirme? Podría ser que deseabas esto, ¿también?

La chica y el viajero, caminando juntos… El mundo por el que espere fue el de estar contigo, no es así. Lo que significa. Yo me quedare… ¿tú te quedaras conmigo? Es eso, ¿no es así?

Yo… yo… estoy feliz. Es bueno que aún sea capaz de hablar contigo aún después de todo esto. Es doloroso pensar que nunca seremos capaces de vernos uno al otro de nuevo. Estuve tan aburrida, estando aquí completamente sola. Pero siempre serás bienvenido aquí, junto conmigo.

Vamos a charlar hasta el cansancio, ¿esta bien? No me importaría repetir todo, tampoco. Después de todo, tenemos todo el tiempo del mundo. Esperare con ansias gastar más tiempo juntos…”

La silueta de la joven se desvanece mientras sus ultimas palabras se las lleva el viento.

“… mi viajero.”

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